¿Suspendo el taller de cuentos para padres?
Publicado en diciembre 12, 2010
En el mes de septiembre en el jardín en donde trabajo, invitamos a las familias a participar de un taller de cuentos para padres.
La idea era compartir un momento para escuchar cuentos, sensibilizarse con las historias, con la tradición oral, con los cuentos clásicos y con los actuales, conocer autores, entrenar la mirada en la elección de libros, disfrutar de la literatura infantil y si se animaban armar un grupo de narradoras/es.
Estaba todo listo, pero nos sorprendió el clima que en vez de ser cálido y primaveral, fue lluvioso y muy frío. Vinieron al encuentro ocho madres. Dos en el turno tarde y 6 en el turno mañana. (Al Jardín asisten 175 chicos). Les soy honesta, en un primer momento me hice varias afirmaciones y preguntas:
¿Será el mal tiempo o el tema no convoca?
¿Suspendo el taller?"
¿lo hacemos otro día que el tiempo esté más lindo, que no llueva?
Sí, mejor lo suspendo
Las miré, las mamás estaban allí. Habían organizado su tiempo y, a pesar del frío y la lluvia, estaban allí. Sin más, las salude y dije:
– Adelante, bienvenidas!
En el aula comenzó un espacio mágico de trabajo comprometido, feliz y provocador. Sí provocador porque la literatura provoca, agita, contagia, ilumina.
Quedamos conmovidas. Todas. Hubo narraciones, lecturas, recuerdos, búsqueda de autores, libros. Un intercambio fluido y ameno. Se nos pasó la hora como agua. (Y eso que ya había parado de llover).
Y quisieron más y quisimos más.
¡¡Querían narrar!!!
Había que prepararse. Vencer el miedo de contar frente a 30 pequeños de 3, 4 y 5 años.
Eligieron un cuento cada una. Hubo varios encuentros. Se apoyaban mutuamente. Primero hubo dos narradoras listas y el resto acompañó. Evaluamos juntas los aciertos y desaciertos. Crecían y se animaban. De las siete madres participantes del taller ya narraron cinco. Hay tres mamás que por razones personales se preparan para el año próximo. Una de ellas es misionera y contará el mismo cuento en Guaraní y en español.
Cada mamá narradora contó un mismo cuento en las diferentes salas. Los niños pedían otro y otro. Hubo asombro, risas, sorpresa en los niños y, también, en las cuenta cuentos.
Y van vamos por más. En las esperas, en los pasillos del colegio, en los encuentros, en las devoluciones, hubo charlas y proyectos:
Quieren narrar un cuento entre todas.
Quieren ir a narrarles a los niños de primaria.
Quieren contar cuentos en una radio (La profesora de música vió el entusiasmo y las va a contactar con una radio de la zona). Quieren, quieren y queremos.
¡Cuánta esperanza quedó impresa en las paredes del Jardín El Hornerito de Don Torcuato.
Este grupo de madres narradoras es el primer eslabón de una cadena que esperamos se fortalezca año a año.
Y ahora estoy convencida: No tenía que suspender el taller, el día de lluvia fue muy bien planeado por un duende cuentista que eligió a ocho narradoras. Ni una más, ni una menos.
Patricia Iglesias Torres

Seguinos en Facebook