CUENTO: GRISELINO 
viernes, junio 4, 2010, 19:05 - Cuentos y poesías
Griselino

Cuentan los vecinos más viejos del pueblo que, hace muchísimos años, había un rey llamado Griselino. El corazón de Griselino era igual a una pasa de uva. Malos tratos, enojos, gritos y egoísmo habían provocado esta penosa transformación: de tener un corazón aceptable a poseer el más pequeño. Tener de gobernante a un hombre con corazón oscuro y arrugado convirtió a todo el reino en gris. Las casas, las ropas, las flores, los pájaros y los árboles eran tan deslucidos como los días nublados. Toda una comarca tan gris como la ceniza. Griselino siempre estaba aburrido mirando el mundo apagado que lo rodeaba. Bufones y juglares habían intentado divertirlo pero, todo era en vano, ellos eran tan grises como el rey.
Cuando faltaba sólo un mes para que Griselino cumpliera años, gritó:
-¡Quiero una fiesta!
Los súbditos trabajaron mucho para preparar la celebración. El deseo del rey era el deseo de todos. Las invitaciones de platino viajaron semanas para llegar a las manos de los invitados. Al recibir las tarjetas, los familiares y amigos, se excusaban con frases como: “Justo ése día me dolerá el oído”, “Tengo que ir al dentista”, “Cumple años mi mamá”, “Mi caballo está tuerto”.
La única que aceptó ir al evento fue una prima del rey llamada Vera.
Llegó vestida de gris, detalle que la hizo más familiar. Griselino la miró fijo y gritó:
-¿Qué me trajiste de regalo? Espero no sea algo malo. Lo quiero, ¡ya! O la suerte te abandonará.
-Primo Griselino, te lo daré en tres días, debes tener paciencia mi excelencia.
-¿Quién eres tú con esa exigencia? ¡Ja! ¿Tener yo paciencia? ¡Esto es una impertinencia!
-Soy tu prima que te estima. La única que ha venido al festejo y no me quejo.
-Ah... eres mi única invitada... ¿única invitada? Bueno... aunque sea una chiquillada, tu idea me agrada.
Primer día: Vera sacó de la valija un traje y una capa de color celeste
“Parezco un cielo lindo”, dijo el rey al probarse la ropa. Y una pequeña sonrisa mostró. Luego, la invitada, colgó un sol en la torre más alta del palacio. El pueblo se iluminó. Pero Griselino no se dió cuenta porque estaba distraído mirándose al espejo.
Segundo día: Vera le dió un abrazo a Griselino. El rey sintió que su corazón se ensanchaba. Pudo ver el sol reflejado en el espejo.
Luego, la invitada, le dijo en el oído: “Te quiero Griselino”. Pero el rey no la escuchó, estaba distraído tratando de atrapar al sol, que veía en el espejo y gritaba “¡te quiero para mí, como si fueras un rubí!”. Vera pensó y resolvió. Mágicamente, el rey comenzó a tocar un violín. Y ahí sí, el rey pudo escuchar el “te quiero Griselino”. El corazón se le agrandó tanto... tanto que el monarca abrazó y le dijo “te quiero Griselino” a todo el reino. Todos los habitantes sintieron música en su interior.
Tercer día: Vera, como si fuera brisa, desparramó brotecitos verdes y cientos de azares entre los limoneros, cerezos y naranjos de la comarca. Griselino persiguió con la nariz el aroma y llegó, en un soplido, a la torre más alta del reino. Desde allí, vio al pueblo gris convertido en un arco iris. Escuchó música de violín y a todo el pueblo decir: “te queremos Griselino”.
Vera le dijo al oído:-He cumplido, primo, tu regalo he traído.
Griselino contestó:-¡¡¡¡Gracias Prima Vera!!!! ¡Valió la espera!
Cuentan los vecinos más viejos del pueblo que, desde hace muchísimos años, la prima Vera llega para transformar la vida gris y ensanchar los corazones.
¿Será por eso que en primavera el sol es más brillante y se enamora hasta el elefante?
Patricia Iglesias Torres






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Farolito Luminiscente/ publicado en diario vivo 
viernes, febrero 5, 2010, 00:15 - Cuentos y poesías
Farolito Luminiscente de Patricia Iglesias Torres

Ilustración de Camila Santillán

Primer capítulo
Esta historia, no comienza con: "había una vez" sino con: "había una noche", una de esas noches de luna llena. El campo era una alfombra oscura con verdes ennegrecidos.
- ¡Ya oscureció!
- ¡Rápido, salgamos a danzar!
- Juguemos a la mancha tintineo.
- Hagamos arte de luz
- Sí, vengan uno arriba del otro, ¡jajajaja!
- A ver… armemos una estatua, pero cuidaaaaaadooooooooo .
Y ¡rataplatum! ¡Todos al piso!

¿Quiénes al piso? Muchos bichitos de luz, Farolito y sus cinco hermanos: Luz María, Lamparita, Candil, Fulgor y la más pequeña, Ana Vela. Todos de apellido Luminiscente.
Cuando oscurecía, los bichitos de luz, comenzaban su jornada. Después de jugar un rato, iban a la escuela. Cuando la luna aparecía volvían a su casa. Merendaban y hacían la tarea. Cada uno con luz propia iluminaba su cuaderno fluorescente, escribían en un idioma esplendoroso. Luego, podían volar, libremente, hasta que mamá Lumbre decía:
-¡¡¡¡¡Es hora de cenar!!!!!!
El sol, poco a poco, mostraba su anaranjada presencia en el horizonte. Los bichitos, pausadamente, apagaban sus luces y uno a uno se acostaban en las hamacas de hojas de alcanfor.

A la hora de despertarse, una a una se iba encendiendo sus pancitas. ¡Era tan energizante tener iluminación propia al iniciar el día! Volaban sin parar por la habitación: giraban, bajaban en perpendicular, subían. Era tal la velocidad y fuerza que, al ver esa estela, las estrellas fugaces se sorprendían.

- Farolito, se hace tarde para ir a la escuela, a la señorita Candela no le gusta esperar a sus alumnos.
- Hoy, para la clase de luminotecnia tenía que llevar una luz de bengala y me olvidé-dijo Farolito.
- Yo puedo prestarte la del año pasado- Dijo Lamparita- No te pierdas la clase, Farolito, es una de las lecciones más divertidas del año.
-Por eso hijo, apúrate que es muy tarde- acotó la madre.
A Farolito le gustaba ir al colegio. Estaba enamorado de la señorita Candela. Ella tenía un brillo especial y sus clases de literatura eran un lucero de buen gusto y sapiencia.
- Nunca podré saber tanto como ella - pensaba nuestro amigo en voz alta.
- Sí, podrás-
-¿Eh? ¿Quién habló?-preguntó, Farolito, sorprendido.
- Yo, tu amigo invisible.
- Pero… si sos invisible y nunca te vi ¿cómo decís que sos mi amigo? Y… ¿Por qué nunca, hasta hoy, te escuché?
- Muchas preguntas. Demasiada ansiedad. Trataré de contestarte: porque los amigos se escuchan cuando uno tiene oídos atentos y el corazón abierto. Siempre estuve en tu interior, en tu pensamiento.
- Igual… no creo que sepas cómo ayudarme.
- Así, estás cerrando la puerta, vamos amigo, anímate y piensa. A ver…vamos a hacer un juego. Tratá de completar mi frase: “para conquistar a la seño Candela, tendría que…”
- Saber tanto como ella- dijo Farolito y continúo diciendo, mientras agachaba la cabeza- y yo… no sé casi nada.
- Hay un lugar en donde podés aprender mucho.
-¿Te parece?
- Sí, señor. A ver amigo…completa esta nueva frase: “El lugar es la…
- Casa de mi abuela, sí, cuando la escucho aprendo mucho.
-“El lugar es la…”-repitió el amigo invisible.
-La habitación de Ana vela, ella, guarda allí todas las cosas que puedas imaginar, o… la mente de mi papá, pero... ¿cómo me meto en su mente?
- Farolito, pensá -dijo el amigo invisible- es un lugar a dónde hay muchos libros… la biblio…
-… teca! ¡¡¡La biblioteca!!!!-gritó Farolito- ¡¡¡¡Es verdad!!! Papá que es muy lumbrera, siempre dice: “los libros dan todas las respuestas, cuando un niño lee, el mundo exterior y el mundo interior se conocen, se miran y jamás se desprenden”.
-¡Bravo Farolito! ¡Correcta respuesta! Entonces... ¿Vamos a la biblioteca?
- Me encantaría, pero... ¿cómo hago para llegar a la ciudad? Aquí en el campo no hay ninguna biblioteca.
- Con empeño. Amigo, se inicia la aventura.
- Pero... amigo invisible....mis padres no me van a dejar.
- Pensamientos pesimistas, ¿por qué? Verás que te dejarán.

A la hora de merendar, los seis hermanos estaban hambrientos de galletitas "Estrellitas", las preferidas de los bichitos de luz y de leche "Sol de noche", que era la leche más publicitada en los últimos tiempos.

- Mamá, papá, tengo algo importante que pedirles: un permiso luminoso.
- Hijo ¿cuál es tu pedido?- dijo el papá.
- Ir a la ciudad, a la biblioteca.
-¡Oh! Llegar a la ciudad es muy peligroso hay que volar incansablemente, ¡hay insectos y animales devoradores!- dijo, preocupada, la mamá.
- Pero, mujer, no lo atormentes con inseguridades. Sabíamos que llegaría este momento, y es necesario. Hijo, tienes nuestro permiso.- aseveró el papá.
- Gracias, gracias- decía Farolito mientras aleteaba sin parar sobre ellos- Quédate tranquila mami, tendré mucho cuidado.

Desde ese momento, toda la familia Luminiscente, comenzó a ayudar al hermano mayor para su gran desafío.
Preparada la mochila con objetos varios de gran uso y utilidad, dando besos y abrazos brillantes partió con algunas lágrimas en los ojos.

- Adiós, mi querida familia, iluminen la noche, energicen la oscuridad.
- Hasta pronto hijito, no olvides abrigarte, si tomas mucho frío, bajan tus defensas y tu luz interna puede enfermarse.
- Adiós familia, pronto volveré con una nueva experiencia y una vieja ilusión.
Si querés leer el segundo capitulo: www.diariovivo.com


Cuento: El sueño de Lola 
martes, diciembre 22, 2009, 09:14 - Cuentos y poesías
Cuento:El sueño de Lola

de Patricia Iglesias Torres

Lola, la gata plateada de ojos color cielo, tenía un gran sueño: reunir a todos los gatos del mundo a tomar el té en su casa.

Una tarde de otoño se dijo:
-¿Y por qué no?

Lola era una gata muy moderna, así que inmediatamente mando un e-mail que, con el poder de la tecnología, llegó a todos los confines del planeta.
Los citó para el domingo 23 de abril.

Así fue. Aquel domingo, llegaron a su casa gatos chinos, alemanes, italianos, españoles, ingleses, americanos, brasileros, y de los países y pueblos lejanos que puedas imaginar.

A la hora del té, estaban los invitados gatos frente a un gran banquete de galletitas de pollo y té de pescado suizo.

-Oye tío, me alcanzas la manteca de cornalito-dijo un gato español a un gato inglés.
El gato inglés no comprendió y le pasó el azúcar en vez de la manteca de cornalito. Y ahí nomás, comenzó la discusión.

Algo parecido ocurrió con el gato brasilero y el alemán; con el gato italiano y el americano; con el gato chino y el holandés; y con los millones de gatos sentados a la mesa.

Eran discusiones en tantos idiomas diferentes que nadie entendía nada de nada.
Un zafarrancho de palabras.

Lola, aburrida de tanto barullo, puso un CD con la nueva canción de moda: “rasguño gatuno” y comenzó a danzar. Los gatos del universo entero la imitaron. Una patita para allí, una colita para allá. Un verdadero entendimiento musical.

Al cabo de dos horas, Lola agotada del baile se echo a descansar sobre un jardín de tréboles.
Un gato dorado venido de Francia la imitó. Poco a poco, el francés, se fue acercando a Lola en una caricia ondulante, los bigotes se unieron en un mimo, y ronroneando disfrutaron del sol otoñal.

Los invitados imitaron a la gata plateada y al gato dorado. Arrumacos y arrugatos invadieron la tarde.
Llegó la noche. La fiesta terminó. Cada gato partió hacía un confín del mundo.

Pero todos se llevaron en el corazón un descubrimiento:
La música y las caricias se habían convertido en el idioma universal gatuno.

Publicado en el libro: Neuronas en acción 5to. Año.
Editorial Ediba.
www.ediba.com


Cuento de navidad UNA NOCHE ILUMINADA  
martes, noviembre 24, 2009, 08:26 - Cuentos y poesías
Cuento de navidad: UNA NOCHE ILUMINADA

En el pueblo de “casi nunca pasa nada”, se preparaban para el primer concurso de “árboles de navidad”.Cada familia tenía que preparar un árbol distinto y creativo.
Un jurado de notables sería el encargado de elegir al ganador. Estaría compuesto por: Doña Josefina de Pupitre, la directora de la escuela número 20. Don Ramón Irrompible, dueño de la única juguetería de la zona y Joaquín Quintas Verdes, especialista en árboles, arbustos y otras especies. El premio era una canasta de nueces, pasas de uvas, caramelos, garrapiñadas y pan dulce.
Durante la última semana de diciembre, nadie hablaba en el pueblo. Ni siquiera se miraban. Cada uno estaba pensando de qué manera hacer el árbol de navidad para ganar el concurso. La familia Nada de Nada era la única que seguía su vida normalmente, saludando a los vecinos como siempre. Aunque no recibían contestación alguna, no dejaron de hacerlo ni un solo día. Los papás Nada de Nada, soñaban con tener un árbol especial y darle una sorpresa a sus hijos. Pero no sabían cómo, pues tenían muy poca plata y estaban tan cansados de trabajar todo el día, que se dormían antes de que la palabra navidad terminara de sonar en sus cabezas. Durante todo ese mes vieron a la mamá de los Demasiado de Mucho comprando guirnaldas, bombitas de colores, lamparitas y estrellas de todos los tamaños.
-Hasta compraron un árbol que parece nevado-decía la Sra. Nada de Nada, cerrando los ojos y agachando la cabeza-creo que nunca podremos ganar.
-Ya se nos va a ocurrir una manera de conseguir nuestro árbol, no te preocupes- le contestaba su esposo.
Llegó la noche de navidad. La reunión de todos los participantes del concurso fue en el club: “Gano yo”.Desde ahí y en compañía del Honorable Jurado saldrían a recorrer casa por casa para ver y clasificar los árboles de navidad.
La familia Miñoncito, pasteleros del lugar, mostró su árbol de panqueques.
-¿A dónde lo compraron? - preguntó el papá de los Demasiado de Mucho.
-¡Podríamos comer durante un mes entero!-opinó el papá de los Nada de Nada.
-Tanto dulce daña los dientes- afirmó Doña Josefina de Pupitre.
-Comerlo dará horas de entretenimiento y diversión- Dijo Don Ramón Irrompible.
Obtuvieron un buen puntaje por la deliciosa idea.
La familia Crochet, dueña de la mercería, había hecho un árbol tejido, largo como el patio de atrás.
-¡Qué linda lana para tejer sacos a los chicos!– dijo la mamá de los Nada de Nada.
-Yo tengo una bufanda del mismo color- opinó la mamá de los Demasiado de Mucho.
-Podría estar un poco más prolijo, más derechito el punto- aseveró la señora de Pupitre.
-Una variedad de planta interesante- consideró Joaquín Quintas Verdes.
-Es muy novedoso el material ¿es tóxico?- preguntó don Irrompible, el juguetero.
El puntaje para el árbol de los Crochet no fue tan alto, porque se le destejieron algunos puntos que lo mostraban un poco desprolijo.
El árbol de los Demasiado de Mucho impactó. Tan resplandeciente y adornado que los tres miembros del jurado dijeron juntos: “¡Ah!” y se paralizaron en una mueca boquiabierta. El puntaje que le dieron fue altísimo. Casi ganadores, dirían todos.
Sólo faltaba el árbol de la casa de los Nada de Nada.
Cuando toda la comitiva entró, la mamá Nada de Nada dijo:
-Pasen señoras y señores. Acompáñenme. Está por aquí.
Todos la siguieron al jardín de la casa. Antes de abrir la puerta agregó:
-Nosotros, en realidad, el pino lo plantamos hace diez años, lo cuidamos siempre, aunque no fuera navidad, nos llevó tiempo de espera, diariamente lo regamos, en otoño barrimos las hojas secas, en invierno lo cuidamos de las plagas... creció con nuestros hijos, fue testigo silencioso de charlas familiares y nos acompañó en los atardeceres de verano con su sombra.
Para decorarlo recurrimos a nuestra fe y deseos.
Y ahí, en ese instante, toda la familia Nada cerró los ojos al mismo tiempo: una lluvia de brillitos plateados cayó desde lo alto.
Y allí estaba: un pino de casi 30 metros, miles de bichitos de luz tintineando en cada rama.
Los miembros del jurado elevaron la cabeza: ese árbol parecía no tener fin. Y justo, en ese mismo momento, como por arte de navidad, se apoyó en la punta la estrella más radiante del firmamento.
-Ahhhhhhhhhhhhh-suspiraron todos los vecinos al verlo.
-¿Cómo no lo vi en el supermercado?-dijo el papá de los Demasiado de Mucho
-Un kilo y dos pancitos- agregó el papá de los Miñoncito
-Sin duda, es el mejor árbol que vimos en todo el pueblo-dijo Ramón Irrompible.
-¡Esplendoroso y didáctico!-opinó la señorita de pupitre.
– ¡Un árbol verdadero!- gritó Joaquín Quintas Verdes.
- Por unanimidad: “El ganador”- afirmó el presidente del jurado.
La gente aplaudía sin parar.
El papá de los triunfadores, con la canasta de dulces en la mano, se subió a un banquito para ver a todos los vecinos y gritó:
-¡Amigos, los invito a compartir, con nosotros los Nada de nada, el sabroso premio, en esta noche iluminada!
Patricia Iglesias Torres

Publicado por Editorial Ediba -

Diciembre de 2005-Argentina

Diciembre 2006-Polonia

Diciembre 2007-Brasil

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Cuento: Un azahar por un limón 
viernes, octubre 16, 2009, 18:43 - Cuentos y poesías
Un azahar por un limón




En el jardín de la casa de Mercedes había cinco árboles que estiraban sus troncos y hojas al cielo. Un olivo, un naranjo, un pino, un limonero y un nogal que daba mucha sombra. El preferido de Mercedes era el limonero, porque sus flores blancas eran como pequeñas palomas, el aroma envolvente como un abrazo y las hojas poco frondosas le permitían ver el cielo. Había días que se acostaba debajo del limonero, panza arriba, con los brazos cruzados detrás de la cabeza y dormía largas siestas de ojos abiertos.
Una tarde se le ocurrió una idea. Sacó tres flores y las puso en un florero sobre su escritorio. Como el perfume de aquellas flores le encantaba, día a día durante todo el verano, cortó flores del limonero y disfrutó su aroma.
Llegó el otoño, una a una las hojas de los árboles volaban buscando otro lugar en donde ver el mundo. El naranjo estaba lleno de frutos. El limonero tenía un solo limón amarillo.
Primero se preocupó la abuela:
-¿Qué le habrá pasado al limonero? Nos ha dado un solo limón.
Después notaron esto, la mamá, el papá, la hermana, el hermano y hasta la propia Mercedes que decía:
- ¿Por qué será que dio un limón?
- Voy a llamar al vivero. Allí hay un muchacho que entiende mucho de árboles. Quizá nos dé una solución- dijo el papá.
Así fue. Al otro día un jardinero, con un mameluco azul, vino a observar el limonero.
- Hummm, a ver, a ver. Ustedes ¿le tiraron algún veneno fuerte para hormigas veraniegas?
- No señor- contestaba toda la familia al unísono, hasta la perra Frida, movía la cabeza para un lado y para el otro, como diciendo no.
- ¿Lo regaron mucho?
- No señor- volvían a contestar todos.
- Hummm, difícil situación, déjenme estudiar este limón.
Sacó de una valija una lupa gigante. Tomó el único limón con una mano, sin sacarlo del árbol, acercándose tanto que, parecía como si se fuera a meter adentro del fruto.
- Hummmmmm, esto es muy raro... Quizá no lo vieron, pero algún pájaro arrancó los azahares.
- A mí me pareció verle pocos azahares este verano- dijo el papá.
- ¿Qué son los azahares?- pregunto distraídamente Mercedes.
- Pequeña, son las flores blancas que tiene el limonero. Luego esos azahares dan lugar a los limones, si alguien los arranca priva al árbol de tener frutos.
Al oír esto, Mercedes palideció, sintió como si el cielo fuera una nube negra y pesada que se le estaba por caer encima.
- Es muy raro. Tendremos que esperar hasta el próximo verano y ver qué pasa con este buen árbol- opinó la abuela.
Así pasó. Cuando el limonero se llenó de azahares blancos y perfumados Mercedes se sentó debajo de su sombra a leer un libro. Pero no cortó una sola flor. Disfrutó, minutos y horas, leyendo envuelta en aroma veraniego, debajo del limonero.
En otoño limoncitos, del tamaño de una uva, comenzaban a asomarse y en invierno, muchos limones amarillos y brillantes colgaban de las ramas. ¡Cuántas tortas, tés y mermeladas cocinaron Mercedes y su mamá! ¡¡Un azahar por un limón, esa fue su ecuación!!!
Patricia Iglesias Torres


Poesía/primeros amores 
jueves, septiembre 24, 2009, 07:50 - Cuentos y poesías


Yo iría...

... hasta la luna para abrazarte.

... hasta Marte para adorarte.

... hasta Grecia para besarte.

... hasta china para mimarte.

... hasta España para enamorarte.

Pero no voy a ninguna parte,

porque siento tanta vergüenza

Que no puedo ni mirarte.

Patricia Iglesias Torres

Para leer otros poemas de amor te invito a
http://www.eljuglarinicial.com.ar/stati ... 115-175230

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POESÍA PARA ESPERAR LA PRIMAVERA 
domingo, septiembre 20, 2009, 12:47 - Cuentos y poesías
Semillas y bendiciones


La vida se pinta de colores
Cuando en primavera brotan las flores.

Hay amarillas o blancas como las margaritas
Naranjas o fucsias como la santa rita.
Hay violetas y jazmines en todos los confines.

Hay madreselvas, lavandas y malvones
Rosas, azahares, claveles, girasoles
Orquídeas, amapolas y begonias en todos los rincones.

Renovar la vida en cada semilla trae bendiciones
Cuando campos, sierras, mares y balcones
se cubren de aromas que abren corazones.

Patricia Iglesias Torres



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Cuento pequeño en rima: Ladrón de jabón 
jueves, julio 23, 2009, 11:16 - Cuentos y poesías
Ladrón de jabón de Patricia Iglesias Torres

En mi casa había un ladrón, estábamos muy preocupados, se robaba el jabón.
Pasó desde aquel día que me metí en la bañera y miré la jabonera:
-Mamá, tengo el toallón, pero me falta el jabón.
Lo mismo pasó con la abuela:
-Por favor, me alcanzan un jabón gritaba con desesperación.
Mi papá no fue la excepción y cuando estaba mojado se dio cuenta que faltaba el jabón enjabonado.
-¿Quién será este ladrón que nos tiene alborotados?- preguntaba mi familia- ¡¡a ver quién nos auxilia!!!
Un inspector llamamos, era un poco alocado, nos revisaba todo el día y con una lupa nos veía.
Primero culpó a la vecina, después a mi tía y por último a María. Todo fue en vano. En el baño nunca estaba el jabón tan buscado.
Hasta que una noche, con el piyama en la mano, vi salir a mi perra Frida con el jabón destrozado.
-¡¡¡¡Frida! Grité enojado, devolvé el jabón enjabonado!
La perra me miró, caminó y el jabón se masticó.

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El duende preguntón/poesía 
miércoles, julio 22, 2009, 10:48 - Cuentos y poesías
El duende preguntón



Un duende azul y preguntón
Caminó días y noches
Para encontrar al sabio dragón.

-¿Puedo hacerte unas preguntas?
“No las hagas todas juntas”
contestó el verde dragón.

-En este planeta hay mesetas
mares, montañas, llanuras
y yo, tengo algunas dudas:

- Dragón, ¿Que es una meseta?
- Es un Terreno llano y elevado
para caminar acompañado.

-Dragón, ¿Que es una montaña?
- Es una elevación natural del terreno
para trepar muy sereno.

-Dragón ¿qué es una llanura?
-es una Extensión de terreno plano
para correr en el verano.

Sabio amigo, ¿qué es la costa?
-Orilla y límite del mar
para soñar y dejar de preguntar.

Patricia Iglesias Torres





Amigos con talento/ FÁBULA 
martes, julio 21, 2009, 10:12 - Cuentos y poesías
Amigos con talento/ FÄBULA

En la granja de don Julián había muchos animales. Todos tenían nombre y un lugar especial allí. La
oveja Lanita, la vaca Manteca y el ganso So. Se habían criado juntos y de tanto jugar, pelearse, compartir
raíces, semillas y hierbas eran amigos entrañables.
Una tarde de invierno, cuando la lluvia limpiaba el campo, ellos estaban aburridos adentro del establo.
Leyeron, en un periódico, el titular: “Gran concurso de inventos”. En ese momento, la vaca Manteca dijo:
- Yo tengo un invento guardado en una valijita hace muchos años; con la ayuda de ustedes, quizá podamos
concursar.
- Y… ¿qué es? – preguntó asombrada Lanita, la ovejita.
- Un rollo de papel higiénico con renglones para grandes escritores.- contestó la vaca.
- ¡Me encantó el invento! ¡Se pueden escribir muchos cuentos! – opinó Lanita, la ovejita – Yo puedo tejer el
sobre y escribir en letra de imprenta la dirección.
- Yo no puedo ayudarte en nada, soy un ganso. – dijo So, agachando la cabeza, mientras pateaba una semilla de
girasol – Los gansos no sabemos hacer nada… los gansos somos sólo gansos.
La vaca Manteca y la ovejita Lanita quisieron contestarle pero ya era tarde. So se había ido y ellas no
sabían adónde.
Tres días faltó So de la granja. Nadie sabía de él.
El abuelo de So, un ganso muy viejo y querendón, al enterarse de la noticia salió a buscarlo. Y lo encontró. So
estaba mirando el cielo a la vera del camino. Sin saludarlo, el ganso comenzó a hablar:
- Tus bisabuelos emigraban todos los otoños desde Europa hacia el norte de China. Cuando yo era un niño mi
madre gansa decidió vivir en una granja. Así fue que nuestra familia se domesticó, pero todos los gansos
podemos volar muy alto y realizar viajes extensos. Sólo hay que animarse.
Después de decir eso, el abuelo ganso se marchó. So pensó, pensó y pensó. A los tres días regresó a la
granja. La vaca Manteca y la oveja Lanita se alegraron mucho al verlo. So dijo:
- ¿Prepararon el invento? Yo les brindo mi talento: volar y llevarlo a destino será mi cometido.
- Si, ¡bravo! – gritaron las dos amigas.
Entonces colgaron de su cuello un sobre de lana azul con letras de imprenta bordadas que decían
“Concurso de inventos” – China.
So voló atravesando ciudades, mares y buenos vientos. Llegó a tiempo con el invento.
Moraleja: Todos contentos, cada cual con su talento.
Patricia Iglesias Torres



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