Cuento de navidad UNA NOCHE ILUMINADA

Publicado en noviembre 24, 2009

Cuento de navidad: UNA NOCHE ILUMINADA



En el pueblo de casi nunca pasa nada, se preparaban para el primer concurso de árboles de navidad.Cada familia tenía que preparar un árbol distinto y creativo.

Un jurado de notables sería el encargado de elegir al ganador. Estaría compuesto por: Doña Josefina de Pupitre, la directora de la escuela número 20. Don Ramón Irrompible, dueño de la única juguetería de la zona y Joaquín Quintas Verdes, especialista en árboles, arbustos y otras especies. El premio era una canasta de nueces, pasas de uvas, caramelos, garrapiñadas y pan dulce.

Durante la última semana de diciembre, nadie hablaba en el pueblo. Ni siquiera se miraban. Cada uno estaba pensando de qué manera hacer el árbol de navidad para ganar el concurso. La familia Nada de Nada era la única que seguía su vida normalmente, saludando a los vecinos como siempre. Aunque no recibían contestación alguna, no dejaron de hacerlo ni un solo día. Los papás Nada de Nada, soñaban con tener un árbol especial y darle una sorpresa a sus hijos. Pero no sabían cómo, pues tenían muy poca plata y estaban tan cansados de trabajar todo el día, que se dormían antes de que la palabra navidad terminara de sonar en sus cabezas. Durante todo ese mes vieron a la mamá de los Demasiado de Mucho comprando guirnaldas, bombitas de colores, lamparitas y estrellas de todos los tamaños.

– Hasta compraron un árbol que parece nevado – decía la Sra. Nada de Nada, cerrando los ojos y agachando la cabeza – creo que nunca podremos ganar.

– Ya se nos va a ocurrir una manera de conseguir nuestro árbol, no te preocupes – le contestaba su esposo.

Llegó la noche de navidad. La reunión de todos los participantes del concurso fue en el club: Gano yo.Desde ahí y en compañía del Honorable Jurado saldrían a recorrer casa por casa para ver y clasificar los árboles de navidad.

La familia Miñoncito, pasteleros del lugar, mostró su árbol de panqueques.

– ¿A dónde lo compraron? – preguntó el papá de los Demasiado de Mucho.

– ¡Podríamos comer durante un mes entero! – opinó el papá de los Nada de Nada.

– Tanto dulce daña los dientes – afirmó Doña Josefina de Pupitre.

– Comerlo dará horas de entretenimiento y diversión – Dijo Don Ramón Irrompible.

Obtuvieron un buen puntaje por la deliciosa idea.

La familia Crochet, dueña de la mercería, había hecho un árbol tejido, largo como el patio de atrás.

– ¡Qué linda lana para tejer sacos a los chicos!





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